La Biblia ante el PsicoanÁlisis

"Lo Inconsciente en la Pluma de Dios"

Neurosis Histérica


La Neurosis Histérica y la Experiencia Religiosa.
Por Ramiro A. Álvarez

A MANERA DE INTRODUCCIÓN.
Neurosis fue originalmente un término psiquiátrico y en el siglo XIX llegó a designar una serie de desordenes nerviosos definidos por una amplia variedad de síntomas. Freud lo utiliza de diversos modos, a veces con un carácter general, aplicándolo a todos los trastornos mentales en sus primeras obras y a veces con referencias a tipos patológicos específicos (en oposición a la psicosis). En la obra de Lacan la palabra neurosis siempre aparece ligada a psicosis y no se refiere a un conjunto de síntomas sino a una ESTRCUTURA CLINICA, este uso del término para designar una estructura pone en tela de juicio la distinción freudiana de neurosis y normalidad. Freud basa esta distinción sobre factores eminentemente cuantitativos, para él no se trata de una cuestión estructural, por tanto en términos estructurales no hay ninguna distinción entre el sujeto normal y el neurótico. Desde este referente se cuestiona la mal llamada “salud mental”, pues constituye un ideal ilusorio de totalidad que no puede alcanzarse nunca, pues el sujeto esta esencialmente escindido. Mientras que Freud ve la neurosis como una enfermedad que se puede curar, Lacan en cambio la ve como una estructura inmodificable. La meta del tratamiento psicoanalítico no es la erradicación de la neurosis sino la modificación de la posición del sujeto ante la neurosis. Lacan relaciona la neurosis con una pregunta, con un saber, las dos formas de neurosis (Obsesiva e histérica) se distinguen por la pregunta que el sujeto inconscientemente se dirige: la pregunta del histérico es ¿soy un hombre o una mujer? se relaciona con el propio sexo; mientras que la pregunta del neurótico obsesivo es ¿soy o no soy? y tiene que ver con la contingencia de la propia existencia. A veces Lacan enumera la fobia como una neurosis lo cual plantea un interrogante en relación al número, solo al final de su obra, afirma que es una vía de acceso que lleva tanto a neurosis histérica como obsesiva y que tiene muchas conexiones con la Estructura Perversa.

EL ROSTRO DE LA NEUROSIS HISTERICA

La Escena histérica se inicia desde el Edipo, de hecho las histeria es un Edipo congelado, el histérico jamás se desprende realmente de los padres, pues buscara que el consorte posterior que haga las veces de madre o padre omnipotentes, dada la desproporción de sus requerimientos el o la histérica son unos nómadas del amor, lo que se busca en la histeria es un semi-dios, ignorando que solo se puede amar cuando no se le exige al otro lo imposible .Si fuésemos a caracterizar los elementos fundamentales de la neurosis histérica, éstas serian sus tres categorías fundamentales, siguiendo las orientaciones del psicoanalista Juan David Nasio:

• UN YO INSATISFECHO
La histeria implica una situación donde un sujeto en su fantasma esta sometida a otro. Es un nudo de relaciones determinados por un fantasma, en el cual el sujeto encarna el papel de victima desdichada y constantemente insatisfecha; el fantasma reproduce una defensa a un miedo insoportable: el peligro de vivir la satisfacción de un goce máximo, es decir, el miedo y la tenaz negativa a gozar ocupan el centro de la vida del neurótico histérico; por ello cualquier intercambio con el otro conduce inexorablemente a la insatisfacción. (El Otro es insatisfactorio y esta representado en las persona que el neurótico ama u odia).
• UN YO HISTERIZADOR
El histérico para asegurarse un estado de insatisfacción, busca en el otro la potencia que lo somete o la impotencia que lo atrae y lo decepciona. Dotado de una aguda sensibilidad perceptiva detecta en el otro la mínima falla, el mínimo signo de debilidad, el mas pequeño indicador de su deseo, pero a semejanza de un ojo penetrante no se conforma con horadar y traspasar la apariencia del otro para encontrar en el un punto de fuerza o una fisura, el histérico inventa y crea lo que percibe. El yo es especialista en histerizar, lo cual quiere decir que erotiza cualquier expresión humana, la que fuere, aun cuando por si misma, en lo más intimo no sea de naturaleza sexual; sexualiza lo no sexual, no se esta hablando de sexualidad genital sino de un simulacro de sexualidad, por ello el histérico se empeña en el deseo inconsciente de la no realización del acto y por consiguiente en el deseo de permanecer como un ser insatisfecho.
• UN YO TRISTEZA
En la histeria es común que el sujeto adopte el papel de mujer o de hombre, pero ante todo el de tercer personaje que da lugar a un conflicto o por el contrario gracias al cual el conflicto se resuelve. De modo que ocupando diferentes identificaciones, para dar solución o empeorar las cosas, necesariamente ocupará el papel de Excluido, este es precisamente la explicación de la tristeza que embarga a los histéricos: la exclusión; a esta altura no se es hombre o mujer se es Dolor de insatisfacción. En definitiva la tristeza del yo histérico esta determinada por el vacío o la incertidumbre de su identidad sexuada.
En cuanto a las características específicas podríamos enumerar las siguientes:

- Histrionismo, teatralidad / Aspecto de frialdad, afectividad distanciada disociada/ Sujeto sugestionable / Mimetismo/Personalidad camaleónica/Mitomanía/ Seducción-Éxito-Desprecio/Frigidez sexual.

Dado que la histeria se puede entrecruzar con rasgos marcadamente narcisistas, se podrían inferir otras características, asi:

- Manipulación social, personalidad “enredadera” / Dependencia excesiva del ambiente( no tolera ninguna herida a su ego) / Egocentrismo “personalidad estrella”

EN RELACION A LA EXPERIENCIA RELIGIOSA

En la neurosis histérica el objeto mental Dios, puede ser investido de múltiples representaciones que resultan engañosas respecto a la virtud teologal de la fe. Fácilmente se puede pasar de un Dios que plenifica la vida humana a una la relación en la cual Dios que se transforma en inconformidad, rabia, con rasgos seguramente perversos. Un Dios buscado como refugio ante las frustraciones, un Dios al que se intenta seducir para satisfacerse sentimentalmente con él. En definitiva es una relación marcada por la ambigüedad entre el deseo más profundo y el odio. Detrás de estas esferas patológicas subyace un ser humano con necesidades afectivo- sexuales insatisfechas, que se transforman en los ya mencionados síntomas histéricos y en forma particular en sentimientos profundos de culpa y miedo a ser castigado.

En la dinámica de la oración es tal vez donde se ofrecen las mejores condiciones para una “puesta en escena” del síntoma, pues las manifestaciones pintorescas son evidentes, hay voracidad por alcanzar a Dios, pero como propiedad exclusiva, las consolaciones y desolaciones oscilan a una velocidad dramática, es necesario frustrarse para permanecer insatisfecha, pues no se admite la “lejanía de Dios”. En su afán de no vivir para si (pues desconoce lo que quiere y desea) y entregarse a los demás, se puede apreciar la máscara mas calculada del drama histérico servir para olvidar, agradar totalmente al otro para no reconocerse deseante.
El histérico es muy propenso a tener visiones alucinatorias (no auditivas) de cosas o personas espirituales con mensajes que lo convierten en el centro de atención, estas manifestaciones pueden contagiar y provocar fenómenos colectivos masivos. En la histeria no solo hay casos de apariciones sino también de posesiones diabólicas o de influencia negativa por una persona que le quiere mal, sobretodo en las envidias que se experimentan de modo invasivo por causa de conflictos edípicos nunca resueltos. En la histeria no solo se juega al papel de estrella, a veces asume el de ser callado, falsamente humilde o desvalido, el objetivo es crear una red de admiradores que terminan girando a su alrededor sin darse cuenta; ocupan lugares de prestigio cuando el publico es poco critico y dócil, cuando se lanzan al apostolado son eficientes, pero cuando no se sienten comprendidos o se sienten amenazados se repliegan sobre si mismos. En la estructura neurosis histérica en la vida religiosa siempre se tiene que determinar que hay de verdad y que hay de decorado.

EN EL ANALISIS.

El rostro de la histeria dentro y fuera del dispositivo analítico, en cualquier relación con el otro, se presenta como un lazo insatisfactorio, erotizador y triste, enteramente polarizado alrededor de la tenaz tentativa a gozar. Esa tentativa a evitar el goce es propio también de otras neurosis como la obsesión- la fobia, pero adoptan otras modalidades bien diferentes, pero responden al mismo mecanismo la defensa de un goce absoluto.

BIBLIGRAFIA
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FREUD, Sigmund. Lo femenino. Obras completas. Nueva Visión: Barcelona T II (Vs Ballesteros).
LACAN, Jacques. Intervención sobre la transferencia. Escritos I. Buenos Aires: Siglo XXI,
NASIO, Juan David. El dolor de la histeria. Paidos: buenos Aires, 2001.
VERHAEGHE, Paul. ¿Existe la mujer?Paidos: Barcelona,2000.

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Psicólogo Clínico. Magister en Psicoanálisis.

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La exclusión del sujeto del inconsciente de la exégesis bíblica en particular y de la teología en general, hace que el psicoanálisis ofrezca importantes herramientas hermeneúticas para interpretar el texto biblico.



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